Poemas de Giannina Braschi

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Cinco poemas de El imperio de los sueños


Detrás de la palabra está el silencio

Detrás de la palabra está el silencio. Detrás de lo que suena está la puerta. En cada cosa hay un envés y un pliegue que se oculta. Y lo que se acercaba se cayó y se detuvo lejos en la cercanía. Una expresión se duerme y se levanta. Y lo que estaba allá regresa. Es una forma de volver el mundo a su lugar. Y algo vuelve cuando debiera quedarse recordando. Pero si toco el timbre el agua salta y el río vuelve a caer del agua y el cuerpo se levanta y vibra. Y la piedra se despierta y dice canto. Y la mano se transforma en un pañuelo. Y compañeros son el crepúsculo y el viento. Y ese crepúsculo aparece en medio de un relámpago. Fuera hay un pájaro y un árbol y una rama y aquel relámpago. Y sobre todo hay mediodía sin forma. Y de repente todo adquiere movimiento. Dos viajeros se encuentran y sus zapatos bailan. Y chocan la brisa y la mañana. Y corre la gaviota y el conejo vuela. Y corre y corre y corría la corriente. Detrás de eso que corre está la vida. Detrás de ese silencio está la puerta.

Le abrirás la puerta a la poesía

Le abrirás la puerta a la poesía porque poesía no sabe lo que busca y pide la sombra de la luz y pide el río y el mar y se come los cerezos del árbol. Poesía espía y centinela de los árboles y de las montañas, y ladrona del secreto y de los misterios encerrados en un vaso y borrachera de la noche enlutada por la viudez del día. Poesía del telegrama y poesía del teléfono. Poesía de la carta en el buzón. Poesía del sobre y del melón comido por la herida del amor. Poesía entre el melocotón y la carta del avión. Poesía en medio de los dos. Poesía entre el ya llegó y se fue y desapareció, entre la fruta y la semilla donde llegó el mensaje del amante que no vendrá después.

Amo los hipos y amo los estornudos (“Soy redonda”)

Video: Giannina Braschi recita de memoria «Amo los hipos y amo los estornudos», también conocido como «Soy redonda», poema escrito íntegramente en español durante los años ochenta y publicado en El imperio de los sueños (Anthropos, 1988).

Amo los hipos y amo los estornudos y amo los pestañeos y amo los eructos y amo a los glotones. Amo los pelos. Amo a los osos. Para mí, lo redondo. Para mí, el mundo. Redonda es la cara feliz. Y redondo es el mediodía. Y cuando más bonita está la luna es cuando está redonda. El sexo es redondo. Y el corazón también. La mano es redonda. La boca también. Los estornudos son redondos. Y también los hipos. También la leche del seno de Lady Macbeth era redonda. Me hubiera gustado ser ella y ser mala. Soy buena. Soy Baco. Soy Sexo. Y soy Hipo. Y soy Estornudo. Y soy Tos. Ronca. Ronca. Ronca. Soy trueno. Soy voz. Soy Obscena. Obscena. Obscena. Soy pura como la teta o la leche. Soy agua, mar o pez o renacuajo. Soy redonda.

Huevos son los meses y también los días

Huevos son los meses y también los días. El día más redondo es un huevo. La punta de tu nariz parece huevo. Y huevo es la boca. La lengua tiene muchos huevos. Y huevos tienen las manzanas. Y también las semillas. Y huevos son las raíces. El mar es otro huevo. El cielo. El cachorro. Y la madrastra es un huevo. El pollo frito es huevo. Y huevo es el fuego. Y lo que está podrido es huevo. La peste apesta a huevo. Y a huevo sabe la vida. Un niño es un huevo, es un pollo frito. Su madre es la gallina. Y su padrastro el gallo. Gallo y gallina es el huevo de avestruz. Gallo es el cuervo. Y la cresta es otro gallo. El caracol esconde su cabeza en la cáscara del huevo. Yo necesito una casa que se parezca a la cresta del gallo. Yo necesito una caperuza y un caparazón y un cuartucho y una choza y un cascarón donde incubar todos los huevos del mundo. El mundo es huevo frito. Y también huevo podrido. Y es yema. Y es orina. Y es mundo porque huele y vive dentro del huevo y sabe a huevo el día y hasta la estrella tiene algo de huevo. Y huevo soy y seré y huevo somos y seremos. Huevos fritos. O huevos podridos. Huevos pasados por agua. O huevos en revoltillo. O huevos hervidos. O huevos redondos. Huevos. Huevos. Huevos.

En el último piso del Empire State se ha parado un pastor a cantar y a bailar

En el último piso del Empire State se ha parado un pastor a cantar y a bailar. Qué cosa más grande. Que la ciudad de Nueva York haya sido invadida por tantos pastores. Que ya no se trabaja y que sólo se canta y se baila. Y que los periódicos, el New York Times, en titulares, y el Daily News griten: Nueva York. Nueva York. Nueva York. Escúchenlo. Óiganlo en la radio. Y en la televisión. Escuchen el altoparlante. Escúchenlo. Ya han muerto los fantoches. Y el soldadito de plomo. Los pastores han invadido a Nueva York. Han conquistado a Nueva York. Han colonizado a Nueva York. El especial del día en el restaurante más caro de Nueva York es bellota de oro. Es huevo. Es manzana. Es pájaro. Pescado. Melodía. Poesía. Y epigrama. Ya sólo se canta. Ya sólo se baila. Ya sólo se hace lo que nos da la real gana. Lo que nos da la real gana. Lo que nos da la realísima gana.

De San Juan a Madrid y Nueva York

Giannina Braschi nació en San Juan, Puerto Rico, en 1953. Fue miembro fundador del Coro de Niños de San Juan, una experiencia temprana con la respiración, el ritmo y la voz colectiva. Posteriormente estudió literatura comparada y filosofía en Europa antes de establecerse en Nueva York a finales de los años setenta.

Durante sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, entre 1972 y 1974, Braschi tuvo como mentores a poetas españoles como Claudio Rodríguez, Carlos Bousoño y Blas de Otero. La confirmación decisiva, sin embargo, llegó de Jorge Luis Borges. Tras escucharla recitar el primer y único poema que había escrito hasta entonces, Borges pronunció un juicio que marcaría el comienzo de su carrera: «Tienes algo original. Lo tienes» (Carmen Haydée Rivera, “El poder de la palabra y la experiencia transnacional: una entrevista con Giannina Braschi”, 183; traducción del inglés).

Su libro Sí, pero no: la poesía de Bécquer testimonia especialmente su conocimiento de la poesía romántica española. En su obra creativa, esa formación filológica se transforma en libertad formal: la crítica se vuelve poema, la tradición entra en escena y los géneros literarios intercambian sus funciones.

En Nueva York, esa formación se convirtió en invención poética. La égloga entró en Manhattan, los pastores invadieron la Quinta Avenida y las formas heredadas de la literatura española comenzaron a convivir con anuncios, cartas, canciones, diarios, conversaciones callejeras y manifiestos.

Seis libros de poesía en una epopeya posmoderna

Los seis libros reunidos en El imperio de los sueños fueron escritos íntegramente en español durante los años ochenta en Nueva York. Publicada por Anthropos en Barcelona en 1988, la obra está organizada en tres grandes partes: Asalto al tiempo, La comedia profana y Diario íntimo de la soledad.

Voces, escenas, símbolos y personajes reaparecen y se transforman a través del poema en prosa, la égloga, el diario, la comedia, la narración y el manifiesto. Las calles de Nueva York coexisten con paisajes pastoriles, sueños, acertijos, tradiciones literarias, habla popular y procesiones revolucionarias.

Su condición posmoderna no supone una ruptura superficial con la tradición. Braschi relee y transforma siglos de poesía en español. El paisaje pastoril se desplaza hasta Manhattan; la soledad lírica se convierte en representación teatral; y la reflexión sobre el lenguaje adopta el ritmo de la conversación, la canción y el juego. La tradición deja de ser un monumento inmóvil y se convierte en materia viva.

Antes de escribir Yo-Yo Boing! en español, spanglish e inglés, y antes de escribir Estados Unidos de Banana en inglés, Braschi ya había desarrollado un vasto proyecto poético en español. El imperio de los sueños constituye el fundamento de su trayectoria posterior y una aportación autónoma a la poesía puertorriqueña, caribeña, latinoamericana y estadounidense contemporánea.

La obra apareció en inglés como Empire of Dreams, traducida por Tess O’Dwyer y publicada por Yale University Press en 1994 con una introducción de la poeta Alicia Ostriker. Para conocer la estructura de los seis libros, sus ediciones y su recepción crítica, visita la página dedicada a El imperio de los sueños.

Reconocimientos a una trayectoria

La obra de Braschi ha recibido importantes reconocimientos en Puerto Rico, España y Estados Unidos. En 2021 recibió en Madrid el Premio Cambio16 por su trayectoria literaria. En 2022, la Academia Norteamericana de la Lengua Española le concedió el Premio Nacional Enrique Anderson Imbert, destinado a reconocer una vida profesional dedicada al conocimiento y la difusión de la lengua, las letras y las culturas hispánicas en Estados Unidos.

En 2024, la American Studies Association le otorgó el Premio Angela Y. Davis en reconocimiento al conjunto de su obra y a una vida dedicada a la creación, la libertad y la justicia social. Ese mismo año, su ciudad natal, San Juan, reconoció su aportación a la cultura puertorriqueña en el mundo. En 2025 se convirtió en la primera mujer en recibir la Medalla Fray Luis de León de Poesía Iberoamericana, patrocinada por el Ayuntamiento de Salamanca.

Lecturas y fuentes en español

Escuchar la poesía

Referencia bibliográfica

Braschi, Giannina. El imperio de los sueños. Postfacio de Francisco José Ramos. Barcelona: Anthropos, 1988.

Nota editorial: este artículo fue preparado por los editores de GianninaBraschi.com. No fue escrito por Giannina Braschi.